Todos hemos experimentado en
alguna ocasión la sensación de estar perdiendo el tiempo al esperar en una
cola. El fenómeno de las colas nos parece natural: esperamos en el coche al
estar en un tapón, o un semáforo mal regulado, o en un peaje; esperamos en el
teléfono a que nos atienda un operador y en la cola de un supermercado para
pagar....
Generalmente como clientes no
queremos esperar, los gestores de los citados servicios no quieren que esperemos....
¿Por qué hay que esperar?
La respuesta es casi siempre
simple, en algún momento la capacidad de servicio ha sido (o es) menor que la
capacidad demandada. Esta limitación se puede eliminar invirtiendo en elementos
que aumenten la capacidad. En estos casos la pregunta es: ¿Compensa invertir?
La teoría de colas intenta
responder a estas preguntas utilizando métodos matemáticos analíticos.
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