Un sistema de colas se puede
describir como: “clientes” que llegan buscando un servicio, esperan si este no es
inmediato, y abandonan el sistema una vez han sido atendidos. En algunos casos se
puede admitir que los clientes abandonan el sistema si se cansan de esperar.
El término “cliente” se usa con
un sentido general y no implica que sea un ser humano, puede significar piezas
esperando su turno para ser procesadas o una lista de trabajo esperando para
imprimir en una impresora en red.
Aunque la mayor parte de los
sistemas se puedan representar como en la figura 1, debe quedar claro que una
representación detallada exige definir un número elevado de parámetros y unciones.
La teoría de colas fue
originariamente un trabajo práctico. La primera aplicación de la que se tiene
noticia es del matemático danés Erlang sobre conversaciones telefónicas en
1909, para el cálculo de tamaño de centralitas. Después se convirtió en un
concepto teórico que consiguió un gran desarrollo, y desde hace unos años se
vuelve a hablar de un concepto aplicado aunque exige un importante trabajo de
análisis para convertir las fórmulas en realidades, o viceversa.

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